A LA LECTORA DESCONOCIDA
Abstracción hecha de las dos presencias femeninas que supusieron el detonante para iniciar este blog y que, cabe suponer, de cuando en cuando se asoman a ver qué me cuento y cómo las pongo, mis instintos básicos y pineales me susurran que hay alguna otra mujer más siguiendo las muy variopintas estancias de mi terapia sentimental.
Una mujer que, si se ha enganchado al punto Z (si halla en las líneas, en las imágenes de este blog, complicidad y, con la complicidad, deseo, desde el vértigo que puede provocar la identificación, desde la sensualidad transgenérica que inspira en las aves raras la posibilidad -siempre lejanísima, casi sinónimo de horizonte- de escuchar nuestro idioma único en boca de otro, de sentirnos por un momento reflejados en otro rostro y, por tanto, acompañados en su acepción más categórica, menos trivial), ha de ser una mujer muy peculiar, una mujer tan imposible que entra, por esa lógica de lo peculiar y de lo femenino, dentro de lo probable.
Una mujer que no practica el turismo emocional, que no toquetea los corazones (esos corazones palpitantes hechos de palabras) desde la actitud caprichosa del diletante (de quien gusta hurgar en los llantos y alegrías y esperanzas y decepciones de los creadores como ejercicio de estilo o por el mero antojo de combatir el spleen), que se implica y se complica y se enreda y se ensucia y se impregna y se embadurna de esas palabras (esto es, de esas emociones, todas húmedas y chorreantes), que no disocia ni cosifica ni pone lindes, que no ve este blog como una herramienta desechable, como un juguete anímico para sentirse menos aburrida en las horas tontas.
Una mujer que, por contra a la inmensa mayoría de sus congéneres, no orbita en torno a fijaciones falocéntricas (según mi maestro zen, casi todas las hembras humanas son rehenes emocionales del pene, sea para desearlo, para envidiarlo o para temerlo, y es de una infrecuencia suma encontrar a una a la que no inspire más que indiferencia dicho atributo per se, que no le suponga ni acicate ni obstáculo para establecer una relación, que no lo venere en el altar de sus adicciones ni lo coloque en el tablero de dardos de sus fobias, que, si le toma apego, sea como un rasgo más del cuerpo -del cuerpo como proyección del espíritu- amado).
Una mujer poco proclive (en todo caso, tan sólo por imperativo laboral) a ahormar sus protuberancias en copas de las anunciadas por la tele (de hecho, desconoce qué anuncian por la tele, pues siempre zapea desconectando el sonido y retomando en esos interminables lapsos alguna lectura).
Una mujer nada dispuesta a mutilarse a la ligera el vórtice de su personalidad.
Una mujer que antes se cortaría las venas que usar botox o silicona o que hacerse una liposucción.
Una mujer, pese a todo, coqueta a su manera personal e intransferible y que de seguro podrá sacarle el mejor de los jugos a textos como éste.
Una mujer (es casi redundante, habida cuenta de lo expuesto en anteriores párrafos) lectora compulsiva y asidua feligresa a los oficios de los minicines en v.o.
Una mujer que disfruta elaborando sus perversiones y se niega a elegirlas, ya tópicamente fiambres, en el menú que le ofrecen gentes de limitada imaginación.
Una mujer de impulsos básicamente introspectivos (casi autistas para los ojos habituales que la contemplan sin comprender), interesada en sí misma y en todo aquel ser que la pueda reflejar (resumiendo, una mujer COMO YO).
Una mujer tal vez considerada poco atractiva por el común de los mortales o, si se acerca a la belleza convencional, será una belleza rara, excéntrica, incómoda, con un algo de anormalidad para el rasero establecido (por ejemplo -pero libres del flou hollywoodiense, en su hiperrealidad expresionista de recién amanecidas-, una Anne Heche, una Rosanna Arquette, una Carol Kane, una Toni Collette, una Jane Adams...).
Una mujer que (entre innúmeras posibilidades, todas adorables) quizás recuerde a esa anónima retratada por Chuck Close o a la nazarena Laura Nyro o a la tan poco despampanante (y, por eso mismo, bellísima a mis ojos) Mary Louise Parker:



Una mujer profundamente religiosa (es decir, profundamente culta), para la que el sexo es la forma más elevada y perfecta de oración (es decir, de cultura).
Una mujer de palabras (palabras que iluminan su carne -sea cual sea esta carne-).
Una mujer de carne (carne tan tangible -casi- como sus palabras).
Una mujer que no espero, por todo lo dicho, haga acto de presencia por los comments de este blog. Aunque, si lo hiciese, alguna vez (como acontecimiento, ya digo, no como rutina) sería ¡tan bonito!


Disfrutando de mi nueva condición de propietario de un reproductor de dvd, acabo de pasar una tarde sublime (merecida, tras la mortificante mañana en colas y notarías por mis tribulaciones con AFINSA) revisando HANA-BI. Tengo cierta fama de sentirme atraído por mujeres consideradas por la mayoría como feas, grises y aburridas. Obviamente, me importa muy poco esa opinión, ya que nunca me han dicho nada las mujeres que son consideradas normalmente como cánones de belleza y manantiales de diversión. Si esa fealdad, esa grisura, ese aburrimiento se puede concentrar en Kayoko, la dulce y leucémica esposa del protagonista, discreta en su apagamiento y siempre redimiendo su dolor con una sonrisa, en ese clímax de felicidad que representa la escena en la que, dentro del coche, Kitano juega con ella a adivinar las cartas que le muestra por el dorso, considero la fealdad, la grisura y el aburrimiento como lo más grande que pueda uno disfrutar. Las expresiones de Kayoko, sus ojos, el jersey de cuello blanco, su risa, su asombro...: ahí, como en un haiku visual, se podría resumir todo lo que he intentado expresar en esta larga carta abierta a LA LECTORA DESCONOCIDA.
No sé si alguien está en disposición de entender lo que estoy diciendo. Me gustaría pensar que sí. Kayoko es la mujer más hermosa del mundo. Kayoko es Lo Femenino. Y la lectora desconocida, si por un ápice se acerca a Kayoko, a esa Kayoko asombrada y sonriente, serena y discreta, acompañante definitiva del dolor de un animal herido, será para mí (PARA MI: es lo que importa -es mi blog, son mis fantasías, mis esperanzas y mis cánones de belleza y excelencia-) la mujer más hermosa, más brillante, más divertida. Y al resto de la Humanidad, por supuesto, que los zurzan. (Comment this)
http://usuarios.lycos.es/YNALINNE/abc.htm
Si en algún momento tengo tiempo, veré qué material puede ser de interés para recuperar, bien en este blog o bien como nueva entrada en LINEA DE SOMBRA. (Comment this)