EL CANTO DE LAS PAULINAS
Aun fresquísima la megaescucha de las OOCC de PAULINE EN LA PLAYA (incluidos sus comienzos en UNDERSHAKERS), evoco la primera vez que invadieron dulcemente mis trompas eustaquianas. Fue hallándome yo en una bañera, en compañía de mi osita, rebosando sales espumosas, rodeados de velas (un crepúsculo estival, tras una agotadora jornada de triscar por el campo). Pensándolo bien, una bañera rebosante de espuma y a la vera de alguien querido se me antoja el lugar idóneo para escucharlas y me ha hecho mucha gracia (esa dichosa sincronicidad jungiana que siempre me persigue) descubrir entre su repertorio una oda a la bañera.
Después las volví a escuchar, siempre en casa de mi osita (gran paulinófila), en cenas señaladas y en alguna otra sesión de baño espumoso, ambas situaciones ornadas con velas de olor.
Antes de ello (comienzos del 2003) había tenido dos encuentros previos con las Paulinas: con el dúo en directo más un trompetista (cierta velada en la sala SIROCO donde también intervenía KIKI -durante esa traumática y dolorosa gestación de lo que acabaría siendo su primer cd para Siesta-), ocasión en la cual interpretaron una versión de las Vainicas; y con una de ellas (en las tertulias de la Inter que dirigía Victoria Diges), concretamente, con la que, según me comentó, había pasado a partitura para la editora las canciones de mi disco "SANGRE SABIA".
Las Paulinas rezuman humores vainiqueños siempre gratos para un adicto (especialmente, a Carmen Santonja, que es con quien más las identifico), también melaza brasileña (mi adorada Gal Costa), unas voces que no pueden por menos de recordarme a chicas de Siesta (ignoro si hay influencia de alguien sobre alguien o si la cosa se limita a mera evolución convergente) pero con un punto, en las Paulinas, de mayor sensualidad (con más -no sé si premeditada y/o alevosa- intención psicalíptica en determinados momentos).
Mi guardaespaldas Arthur Bishop (al que siempre, lo juro, trato de no defraudar) las definiría como "obscenamente cursis" (definición que tanto para él como para mí es, conste, sinónimo de piropo).
En fin, hoy, a años-luz de aquellas veladas con velas, de vuelta a mi cuchitril de sujeto impar, sin bañera (tan sólo una angosta ducha), aunque, mientras me hacía la comida, resultaba también gratificante escucharlas, sobre todo cuando, con las heridas sentimentales a medio cicatrizar, uno está especialmente blandorro y receptivo para canciones así con letras así (lo mismo que para películas de Richard Gere tipo "OTOÑO EN NUEVA YORK" o "¿BAILAMOS?" -espero que esta comparación no resulte insultante para nadie pero es la primera que, de manera espontánea, se me ha venido a las mientes-).

"Y entre espuma, calibro mi peso pluma. Y el agua que me aligera, rebosará mi bañera; caerá fuera. Y la esponja bordea todas mis curvas, visita mis recovecos llenita de agua y jabón."


¿Así que me ha elevado al rango de guardaespaldas? Buena opción, no pecaré de inmodestia, pero no lo olvide, mis servicios no son gratis. En fin, teniendo en cuenta sus estrecheces, ya le haré un precio especial.
De las Paulinas, a las que les encaja como un guante, le doy la razón, lo de "obscenamente cursis", no tengo ni un mal disco. Hace unos años sí recuerdo no poderme quitar de la cabeza una tontería oída en Radio 3 acerca del gato de Cheshire, animalejo que, tengo entendido, a usted también le quita el sueño.
Leyéndole me ha vuelto el runrún de la cancioncilla esa otra vez. Ya no me la quito de encima, joder. Tendré que encontrar el disco donde venía a ver si así...
Eso de la escucha en la bañera acompañado suena bien. Veré de probarlo.
Y, ya sabe. Siga así. No me defraude. Ya le mandaré mis tarifas al privado. (Comment this)
Muchisimas gracias por el link de Arrebato, he disfrutado tanto leyendolo que me he arrebatado, voy a seguir leyendolo hasta que forme parte del texto.
Cuando lo consiga, le mando el video!
Un saludo y buenas noches, zurdo. (Comment this)