«Te veo muy mayor…» (WILL MORE A EUSEBIO PONCELA EN “ARREBATO”)
Siguiendo con mi repaso de los blogs que suelo visitar asiduamente, hoy me detendré en el que considero más entrañable.
Tal vez por toparme con alguien todavía más retarded que yo en el plano emocional (en algunos aspectos, al menos -en otros, los más funcionales, probablemente me dará mil vueltas-).
Tal vez porque me cae bien su mascota gatuna.
Tal vez por esos pedetes llorones que le dan y que le obligan a expresarse en sus twitters con una profunda humanidad (en el sentido más espontáneo y animal del término -como la melancolía de esos perros grandes que durante un momento ululan y al siguiente retozan procurando olvidar su anterior bajón-; ahora vendrá Don Julito y me echará la bronca por animar a Fruno en estos desahogos).
Tal vez por su visión de los cómics como axis mundi (visión que envidio y añoro y que me hace pensar en lo problemático y jodido de comer la manzana de las preguntas adultas -manzana que, indefectiblemente, te expulsa de Arcadia para siempre:: esos sesudos debates con C. Rancio que a Fruno le producen un respeto imponente, en realidad, sólo confirman mi destierro inexorable del Edén, y siempre me acaban dejando un sabor a ceniza en la boca al recordarme que no hay vuelta atrás, tan sólo falsos puntos de fuga-).
Tal vez por haberme descubierto criaturas tan capitales como la adorable Amandalynferri o por disfrutar sin pose alguna del lado más blando de la saga simpsoniana frente al despiadado cinismo de FAMILY GUY (blandura que a otros ya no nos dice apenas nada -un leve rumor de slapstick- y cinismo que, por el contrario, asumimos como la marca de Caín; aquí se ve que Fruno es de natural bueno en el sentido machadiano -me refiero, conste, al disco aquel de Serrat: el único en que tanto poeta como cantautor me resultaron creíbles en su presunta bondad-, y en el sentido capriano -Mr Deeds: quien dice Capra dice John Hughes dirigiendo al gordo Candy-; de los pocos sentidos de la palabra “bueno” -añadiría, entre no muchos más, al difunto Adolfo Suárez y al prottagonista de K-PAX- que no me hacen desconfiar y comprobar si todavía conservo el monedero)…
No sé, son muchos tal vez.
Tal vez el hecho de ser vecinos y de que hable de paisajes por donde me muevo con frecuencia o que conformaron mi más lejana (y feliz) infancia lo hace menos ciberespectro, más real (esto es, más cercano al viejo concepto de realidad previrtual).
