22/12/2007
10/12/2007
DIAS DE ZOO
De vez en cuando nos acercamos a ver a esos parientes que mi osita tiene en régimen más o menos abierto.







(fotos: CASILDA D. MENTE)
05/12/2007
ANTI TODO
«El anarquista tendrá a menudo un comportamiento para con la plenitud y la bondad y en sus mejores tipos se asemejará antes al primero que al último hombre...» (ERNST JÜNGER, fragmento de «SOBRE LA LINEA»)
Según me comentó mi osita no hace mucho, sus dos blogs favoritos son: el del Pez (por sus ilimitadas posibilidades de recreo visual) y el de Xabi (por ser donde se encuentra más cómoda como lectora, dado que hace suyas muchas de las opiniones emitidas en las entradas -de ahí que le parezca penosa la presencia de troll-y-anos, los cuales impiden, con sus biliosas y descerebradas intervenciones, sacarle el máximo jugo en los comentarios a las brillantes impresiones del blogger: yo le avisé que Xabi, con su nuevo megafiltro, estaba poniendo coto a tal desafuero para que hilos y entradas puedan estar a la par en cuanto a calidad dialéctica, como ocurre en otros ciberforos similares, más dados al pensamiento que al exabrupto o a la pedorreta verbal-).
Por ahora, no me ha concretado cuáles son sus entradas favoritas de ANTI TODO. Así que desgranaré las mías.
En primer lugar, la trilogía (1, 2 y 3) dedicada a Syd Barrett. Creo que, en su justa mezcla de pasión y rigor histórico, es lo mejor que he leído, superando el otro precedente que conocía (aquella serie de dos o tres artículos de Diego A. Manrique aparecidos en DISCO EXPRESS allá por el 77 o 78). Y, junto con las apologías verbales de Charlie Mysterio, lo que más podría incitarme a reescuchar los trabajos de Barrett en solitario (algo que siempre me ha dado mucha pereza).
También me resultan conmovedoras las impresiones de Xabi sobre la infancia, sea la propia o la de otros, con ese punto barojiano de indignación y desaliento ante (usando una expresión de aquel noventayochista humilde y errante) lo repugnante de la especie humana.
Da bastante en el clavo cuando disecciona telebufones, como Chanante, el pseudocrítico Risto Mejode o el dúo cómico-taurino Matamoros Bros.
Y, ya que estamos con basura mediática que juega malamente con tantas vidas, su semblanza de la caída en picado del meteoro Britney Spears resulta tan deliciosa como escalofriante (y, a quienes odiamos a las muñecas biodegradables, nos la hace imprevistamente atractiva en su patética condición de juguete roto necesitado de un Travis que la redima de tanta gilipollez).
Xabi, a pesar de su vinculación a la Lista de MB y su querencia (quizás algo mellada en este último, pendenciero y esclarecedor año) por Joe D'Allessandro, se sitúa en las antípodas del bruttismo irredento de un Jordi Costa, un Santiago Segura y otros campeones de la freaksploitation. Xabi no disfruta (ni mucho menos rentabiliza ese disfrute) burlándose de las subcriaturas inermes (por lo que se deduce de sus textos, cada día le resulta más ajena la pulsión sádica made in MB de las sátiras tongadas contra infraseres). Modélica es su deconstrucción en dos (1, 2) entregas del culto a lo friki.
Y, fiel a su harrisoniano avatar y a su anarquismo vintage, por su constante búsqueda de un misticismo ateo despliega una potente batería de gurús: el orgónico Wilhelm Reich, el galáctico Robert Anton Wilson, el contracultural Terence Mc Kenna, y, en la cúspide visionaria, cómo no, el único psicoanalista que merece la pena (aparte de Lecter: y no son meras apreciaciones mías, sino también del zenmeister Rafa), Carl Gustav Jung.
En el campo de lo estrictamente gráfico, las entradas de Xabi también tienen su aquel: como la inquietante serie de cromos de anónimas pinups herederas de la infausta Dalia Negra o tal vez fugaces compañeras de barra de un hastiado Lew Harper, o esos fotogramas en los que Peter Griffin se cree por un momento su hijo Stewie tras previa ingesta de xtc de garrafón..
Y acabaré, como una muestra más de la poliédrica voluntad incisiva de Xabi a la hora de mascar la realidad, con el análisis maestro de uno de los presentes horrores que nos aquejan en este país holográfico, el llamado Nuevo Cine Español



