DANDO AL STARTER
¿Razones para este blog? Llevo una temporada bastante jodidillo por asuntos sentimentales. Como soy de poco salir y tampoco le doy al alcohol (ni a la maría -ni al prozac-) y cada vez veo menos tv y, por el momento, mis actividades musicales no me ocupan a plena jornada, y no es cuestión de quedarse (cuando uno se cansa de leer) todo el rato mirando una mancha en la pared (por eso de que a veces lloro y no me gusta llorar por una idiotez) pues se me ocurrió que con esto del blog tendría la mente ocupada y se me levantaría un poco el ánimo (nada mejor contra la depresión que ponerse a trabajar en una canción, un cuento, un poema en prosa, un artículo, un diseño gráfico, y quedarse después bien satisfecho del resultado -en este contexto tiene sentido la siguiente frase de House, el Nietzsche televisivo, como lo llama mi maestro zen: "HACER COSAS CAMBIA LAS COSAS; NO HACER COSAS DEJA LAS COSAS COMO ESTAN"-).
Inicialmente, lo propuse como proyecto a Dildo y Elderly para hacerlo colectivo, pero, dada su falta de tiempo, me dijeron que era mejor que lo hiciese solo. De cualquier manera, si hay cosas interesantes de otros que me apetezca incluir (como hace Dildo en su blog onírico), pues así lo haré. Nunca he pretendido regodearme en solipsismos: yo soy yo y mis circunstancias (si no sería menos que cero).
El nombre de EL PUNTO Z viene a cuento porque, básicamente, el blog estará dedicado a todo aquello que me erotiza (bien de manera consciente, subconsciente o las dos juntas, revueltas y a la vez). Soy muy peculiar (al menos, hasta el momento, siempre me han tratado como si lo fuera) y, por ello, no hablaré (salvo para dar palos) de cosas que se suponen muy eróticas y que a mí me bajan la libido hasta extremos de ultracongelación (los tatuajes -salvo los hechos en tractos intestinales-, la lencería, la corsetería, la silicona, las medias color carne, el frenesí tropical -de los trópicos lo único que me pone cachondo es el coronel Kurtz y su melancolía cortacabezas: prefiero las brumas septentrionales como afrodisíaco-...) y sí lo haré de otras, aparentemente anodinas o menos convencionales, que llenan todas mis fantasías. Podría resumir mi sexualidad con esta frase "Oh, Cultura, toda tú eres un culito", entendiendo por Cultura algo muy amplio y variado, la visión automática, crítica, imaginativa y perversa de la realidad (algo parecido a la movida paranoico/crítica esa con la que Dalí elaboraba sus libros), y dando a la Cultura, en esa acepción, su rango de interminable zona erógena, que prolonga hasta el infinito la limitada superficie táctil que nos deparan nuestros cuerpecillos, esos mismos cuerpecillos que los gusanos se zamparán.
Dicho más llanamente: aquí se hablará (más con el corazón y las partes pudendas que con la cabeza) de música, cine, cómics, libros, animales, tv, mujeres (muchas), hombres (menos), efebos, ninfas, diosas, cosas, quesos, besos, cursilerías que algunos considerarán obscenas, obscenidades que algunos considerarán cursis...
Bueno, pues eso es todo. Creo que bien para una primera entrada y, encima, sin tener una idea muy clara de cómo va esto (Raymond Babbit se manejaba mejor conduciendo el haiga por el jardín que yo al tablero de mandos de este blog... -consejos y sugerencias técnicas, bienvenidas serán-).

