24/03/2008

LA QUE HUYE



(publicado en el fanzine de poesía "O MARAMBO" -a mediados de 1990-)



«Quo vos vi!.... Quo vos vey!» (BERNARD DE MARJEVOLS)



La encuentran cazadores por el bosque desnuda,

Esclarmonde la llaman los árboles y pájaros,

las setas y las flores, los osos que la cuidan.

Los hombres la acosan, le tienden sus celadas,

sus redes y sus trampas. Las bestias la defienden.

Las armas han hablado: hay animales muertos,

hay luto en los aullidos de la ama salvaje

trepando hasta las peñas más altas sin descanso.

El olor del soldado, de arreos y armaduras,

la persigue sin tregua en la tarde que acaba:

han pasado seis siglos y todo se parece.






foto: CASILDA D. MENTE


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17/03/2008

LAS CANCIONES DE MI VIDA (16)


EMMIE

 

letra y música: LAURA NYRO

intérprete original: LAURA NYRO

 

Oo la, la, la, oo la, la, la, la.
Emily and her love to be, carved in a heart on a berry tree.
But it's only a little farewell love spell, time to design a woman.
Touch me, oh wake me, Emily you ornament the earth for me.

Emily, you're the natural snow, the unstudied sea, you're a cameo.
And I swear you were born a weavers lover, born for the loom's desire.
Move me, oh sway me. Emily, the ornament, the earth for me.

Emmie, your Momma's been calling you.
Who stole Mama's heart and cuddled in her garden?
Darling Emmie, la, la, la, oo la, la la.
You're my friend and I loved you, Emily, Emily, Emily, Emily.

She got the way to move me, Emmie. She got the way to move me, yeah.
She got the way to move me, Emmie. She got the way to move me, get up and move me...



 

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10/03/2008

ES TIEMPO DE FASSBINDER: LA RULETA CHINA



«Es tiempo de caldo.» (dice alguien en TOMATES VERDES FRITOS)



Ahora, cuando uno ya se encuentra de veras más allá del fracaso (como puede presumirse por algunos de mis últimos escritos tanto en los blogs como en la web), cuando uno (superada la ingenuidad zurdesca, el infantil ludismo celiniano) se cansa de hablar del suelo que se cuartea(rá) bajo nuestros pies, cuando uno se siente más profundamente cerca del último Drieu y de las radiografías de Ballard, es tiempo de Fassbinder, a quien estoy descubriendo a través de preci(o)sas entregas que me va pasando el bueno de Charlie M, por aquello de su gen teutón.

Ni a Charlie ni a mí, obviamente, nos interesa el Fassbinder topicasso de QUERELLE (al que adoran quienes blanden el affiche warholiano en el altar profano de su retrete). Preferimos al Fassbinder nihilista, al Fassbinder post-todo, al Fassbinder megahijo de puta que (de vuelta de cualquier ingenuidad) no hablaba con afanes sibilinos sino que filmaba y vivía en tiempo presente el suelo que, cada x tiempo (tiempo de Fassbinder), se cuartea bajo nuestros pies. El cineasta de la crueldad que había atisbado meses antes (y, entonces, me repugnó -ahora, en cambio, me empieza a caer simpático-) en cierto artículo del fanzine SMILE.

El primer plato que me deparó Charlie fue LA RULETA CHINA, tan setentera en sus juegos de burgueses aburridos de todo y, por tanto, maduros para cualquier barbaridad. Burgueses como ratas de laboratorio moviéndose en antiguas mansiones, a punto para la catarsis asesina o para la adicción a tal o cual pozo sin fondo (ese no fondo que -lógicamente- está siempre por debajo del suelo que se cuartea). Burgueses vistos previamente en mi película definitiva (la que, después de adorar durante más de cinco lustros, hoy empiezo a vivir como una más de sus marionetas),  LA GRANDE BOUFFE. Pero también en films franceses de Buñuel padre y Buñuel hijo. O en la viscontiniana CONFIDENCIAS. O en la pasoliniana TEOREMA. Incluso hay ecos en ARREBATO (cuando el cuarteto protagonista se interrelaciona en la casa rural de la madre de Marta y tía de Pedro y comienza la catarsis). Pero ésta de Fassbinder es más cool (yo diría incluso freeze, con una estolidez perversamente dreyeriana), sin melancolías ni excesos mediterráneos, sin esperpento surrealista, sin frenesí heroinómano, tan apasionadamente gélida como sólo un alemán puede manifestarse (incluso en el irónico cameo sonoro de KRAFTWERK esto se recalca). Muy interesante el demoledor juego con el cual los protagonistas se inflingen sus TACs psicológicos. El eslabón más débil (es decir, el más fuerte por su calidad de detonante trágico), con su belfo tan solondziano a lo Wienerdoggie, con sus muletas y sus tirabuzones y sus muñecas y sus dosis quasi atómicas de mala hostia, obviamente, fue el centro de mi atención y recreo para ulteriores desahogos oníricos. La madre, perfecta en su anticlimático y sofócleo rol. Y el grotesco hijo de la guardesa (degradada caricatura de joven hitleriano cebado/castrado por el desarrollismo federal de ocupación), con sus blasfemas veleidades nietzscheanas, resulta otro personaje notable. Amén, claro, de la institutriz muda, aún más inquietante por el parecido (un a modo de sosias en rubio) de la actriz con uno de mis fetiches eróticos de prepubertad, la gentil Diane Baker. 

En otras entregas de este blog, continuaré comentando más manjares de RW (manjares arriesgados -como el pez piedra-).

Acabemos en final abierto e interrogante, como la propia película.







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03/03/2008

LA ¿PARADOJA? SCACCHI



«Si regalarme dicha ya no puedes / Sea, aún tienes tu dolor.» (LOU SALOME -fragmento del HIMNO A LA VIDA, que acabaría musicando Nietzsche-)



Al confeccionar esta entrada (domingo chungo, con detalles de mal agüero, de esos que te destemplan y te dejan dolorido por dentro y por fuera), tengo fresca en la retina y el ánimo una película de bastante mal rollo vista por un canal local, LA VERSION BROWNING (crónica de fracasos y de errores, de reproches propios y ajenos, una de esas acibaradas historias que los británicos bordan en escuelas y campos de cricket). En ella me he reencontrado con Greta Scacchi, una actriz que siempre me ha resultado antipática por sus papeles de destructora (uso la expresión con que la define el personaje encarnado por Bonnie Bedelia en PRESUNTO INOCENTE -donde la Scacchi apenas aparecía y, sin embargo, su corrosiva presencia/ausencia condicionaba fatalmente toda la trama-), de demiurgo emocional tras cuyo paso por otras vidas (paso a veces catártico, otras simplemente desolador) la hierba crece (de hacerlo) con no poca dificultad.

Conocí a alguien que se le parecía físicamente (y, por ello, en un primer momento, sentí un punto de revulsión al asociarla con una actriz que me caía tan gorda). Luego me chocó la paradoja de que, al quedar encantado con esa persona (encantado, fascinado, magnetizado, hipnotizado, apelelado, cual gallina en pos de una serpiente o cual -viene a ser lo mismo- Emil Jannings -"¡¡¡KIKIRIKII!!!"- en EL ANGEL AZUL), pudiese hermanarla con la actriz cuyos personajes siempre me incitaban a tocar madera y a cruzar los dedos y, de ser posible, a meter alguna foto suya en el congelador.

La suprema ironía fue cuando, acabada la fantasía (el subidón -el trip-) que había creído vivir con esa persona, al levantar la cabeza entre los escombros propios y colaterales, y decidir si optaba (como el rallado Emil Jannings) por el bucle del cocoricó y la inmersión casi catatónica en el crack total, o si, rebelándome contra el demiurgo, hacía un intento de remake/remodel (que diría mi dios Ferry), de autoterapia, de resurrección tras esa (no tan) pequeña muerte (de tal voluntad regeneracionista surgió, a modo de exorcismo, este blog), descubrí cómo había vivido en mis carnes (mejor, en las carnes de mi corazón -y quien quiera entender la cursilada, que la entienda-) una película de Greta Scacchi, cómo no había paradoja alguna, cómo no sólo física sino también conceptualmente, quien yo había conocido y los roles encarnados por la actriz (esos roles que tanto yuyu me producían) eran Uno, malhadadamente Uno.

Si cuando traté a esa persona, me recordaba a Greta Scacchi, hoy, al toparme inopinadamente con la actriz, es justo a la inversa, el personaje de ficción se vuelve trasunto de una dolorosa y ya concluida realidad. Una vez más ésta supera a cualquier ficción, al menos a la hora de lamerse las heridas. 

En cualquier caso, lo dicho: ante la destructora Scacchi siempre conviene tocar madera, cruzar los dedos y...  tener una foto suya en el congelador.  
 


 

«La vida humana -qué digo, la vida en general- es poesía. Sin darnos cuenta la vivimos día a día, trozo a trozo. Pero, en su inviolable totalidad, es ella la que nos vive, la que nos inventa. Lejos, muy lejos de la vieja frase "hacer de la vida una obra de arte"; no somos nuestra obra de arte.» (LOU SALOME)

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