DE MONSTRUOS Y PRODIGIOS
«Mi cuerpo se pasea por una habitación llena de libros y de espadas y con dos cruces góticas:» (JUAN EDUARDO CIRLOT)
Alguien me comentó con su poco de mala uva, al poco de colgar en PEGAMIN mi glosa al blog de Tiffauges, que hubiese tenido más éxito con mi tentativa de acercar a falangistas y abertzales en los 90 que con mi pretensión de lograr una mínima sintonía entre DE MONSTRUOS Y PRODIGIOS y el Loctite de los malditos. Tal vez tenía razón, tal vez no, a estas alturas no lo sé (no he investigado mucho sobre el particular). Personalmente no veo, tras meses de leer muchas y muy variopintas entradas pegaminescas bien en el blog nodriza bien en las grabaciones en solitario de algunos de sus miembros (Xabi, Fruno...) por qué debería existir tan tremebunda incompatibilidad (que sólo concibo en maniáticos de los clichés, en aquejados de dislexia o en enamorados de la frase parda "cuando oigo hablar de Cultura, saco la P-38», la cual siempre asocio con aquel angustiado exabrupto que suelta uno de los amigotes de Nelson cuando, en delito de lesa cultura, se lo encuentra ennoviado con Lisa Simpson -«está saliendo con una chica... eso... eso es... gay»-).
Hay referencias musicales (los PINK FLOYD de la etapa Barrett, por ejemplo), cinematográficas (pienso -aparte de en el inevitable ARREBATO zuluético y en la mención explícita a esa anomalía hollywoodiense, LA NOCHE DEL CAZADOR- en cosas de Terry Gillian, de Neil Jordan -EN COMPAÑIA DE LOBOS-, hasta imprevistos fulgores de aquella joya gore -BASKET CASE-, por citar autores y títulos que no creo les resulten ajenos a los Pegamines), o narrativas y divulgativas, en su plano más atávico (cualquier cuento clásico infantil, sea de Perrault, Hoffmann, Grimm o Lewis Carroll, o viejos álbumes de zoología que todos hemos hojeado alguna vez entre los libracos de la abuela; pero también autores tan archiconocidos como Lovecraft -uno de pronto piensa en su reanimator- o Poe encajarían), que tienen bastante que ver con el lobuno mundo de Tiffauges y que sólo, insisto, una mente muy estrecha podría considerar abtrusos ladrillos culturetas.
Tiffauges, de entrada, no es un intelectual (de serlo, no habría sido posible el menor entendimiento conmigo) sino (como yo) un visionario, lo mismo que dos de sus mayores improntas, Cirlot y Jünger. Un corazón aventurero más vinculado al mito que a la elucubración descarnada y estérilmente teórica. Las entradas de su rincón monstruoso y prodigioso son amenas porque hablan de cosas amenas. No hay nada más ameno y más enjundioso a la vez que el mito, porque no existe nada más real.
Yo disfruto navegando por el blog de Tiffauges tanto como releyendo las antologías de cuentos horripilantes que sacó Siruela (basadas en el particular ranking expresado por el abuelo Theobald en su ensayito EL HORROR EN LA LITERATURA), o escuchando a Siouxie and the Banshees, o revisando la maravilla de Laughton que Dildo me dejó hace unos días y ante la que, mientras Mitchum aúlla en el pantano al escapársele su presa, siento ese placentero escalofrío buscado por el niño que todos llevamos dentro cuando trata de satisfacer su adicción, ya para siempre frustrada, al cuento previo a las buenas noches..
En realidad, no hay mucha diferencia entre los Especiales de Halloween de LOS SIMPSONS y el blog de Tiffauges. Bueno, sí, hay una capital: que explorando por el rincón monstruoso y prodigioso, la experiencia de Todos los Santos resulta mucho más auténtica y gratificante.



En San José del Parque estuve en el curso 69/70 (o sea, 3º de Bachillerato). Estaba en pleno cuelgue marveliano y tenía varios amigos (Rafita Ibañez -futuro gay, aunque ya apuntaba maneras, que, años después, en plena Movida, protagonizó una anécdota bastante chusca dentro de la biografía de Eduardo Haro Ibars que salió en el 2005, anécdota que yo ya conocía de primera mano por boca de Eduardo-, Antonio Cantero, un tal Ysusi -con el que estuve a punto de embarcarme en la elaboración de un tebeo-, y un excéntrico llamado Plaza -físicamente clavado a Christian Slater-) así como la protección del profe de Dibujo, que me invitó a participar en la Exposición de Fin de Curso, ganando uno de los primeros premios por un cómic mural a rotulador sobre Madame Hydra.
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