04/10/2007

A LA SOMBRA DE HONEYBUNNY (2)

 

PALAS ATENEA Y MODESTY BLAISE 

 

«Para el autor, el amor desdichado, el ideal, o, en cualquier caso, el que quedó sin realizar, es el más fecundo. Por lo general, será también el primer amor.» (Ernst Jünger, «EL AUTOR Y LA ESCRITURA»)

Mis dos cursos de internado en Málaga (67/68 y 68/69) coinciden con dos descubrimientos hechos los fines de semana en casa de mi tía Cari: la mitología griega y los cómics para adultos que aparecían en la revista FOTOGRAMAS (concretamente, la saga británica de MODESTY BLAISE). En ambos casos, pasados arquetipos se reciclaban afirmando su continuidad: Ligeia reaparecía a través del mito arcaico (primero en la figura psycho de la hechicera Medea, filicida por despecho -y anticipo en el modo de liquidar a su progenie de mi dios Lecter-, cuya femineidad entendida como catástrofe natural me traía a la mente, con la agridulce fuerza gravitacional que da el horror asumido como destino perenne, la cotidianeidad en Madrid junto a la autora de mis días; más tarde, desde el otro extremo, desde la cordura sin concesiones -y, por tanto, también anómala para este mundo loco que no sabe adónde va, por citar una canción de la época-, la diosa surgida de una jaqueca paterna, ese rostro sereno que con el tiempo adquiriría trazas de actrices como Deborah Kerr o Claire Bloom, tórridas y cerebrales a un tiempo -vestales de Dios o del Partido o compañeras del Hombre Ilustrado- pero también, más envejecida, más parecida a su mascota estigia, la curtida y randiana faz de mi tía Carmela, el único miembro de mi familia que me ha inspirado un respeto reverencial y la antimateria, por su autocontrol y claridad de juicio, de mi desquiciada madre) y también lo hacía la señora Peel (en la angulosa osamenta de Modesty Blaise, de quien ya dijo mi alter ego Nicolás Sicodelo -EL CORAZON DEL BOSQUE nº 1- lo mejor que se me puede ocurrir: «...Modesty Blaise era otra cosa: británica, sofisticada, transgresora de roles sexuales (ella llevaba las riendas de la acción y su colaborador varón no pasaba de ser una mezcla de bibelot y perro de presa), tremendamente actual en un momento en que la actualidad resultaba atractiva y no repelente... A través de este cómic y de la revista de cine que lo publicaba fuiste descubriendo el pop-art, la psicodelia, la contestación juvenil, el rock y la insumisión femenina cuando otra gente de tu edad prefería el fútbol y los incipientes pavoneos machistas ante el sexo débil. En la clase de Dibujo, en vez de copiar los inevitables jarrones y molduras de los manuales de texto, tú cogías los rotuladores y recreabas a tu heroína ante el pasmo del profesor, que, seducido por tu iniciativa, te daba una nota alta por hacer lo que te salía de las narices (...) Con Modesty Blaise sentiste tus primeros cosquilleos púberes: era afilada, activa, oscuramente hermosa (jamás has podido comprender cómo la payasesca Monica Vitti pudo encarnarla en la pantalla; aún está pendiente la auténtica película sobre este personaje). Te reafirmó en tu convicción íntima de que la Mujer no es débil sino que se la obliga a sentirse así por diversos condicionantes sexuales y sociales.»).

También, en los veranos, cuando pasé algunos días en el bungalow marbellí de la ya mentada tía Carmela, mis obsesiones del momento, más eruditas que creativas (el estudio compulsivo de los animales más extraños tanto vivos como extintos, a los cuales veía como mis semejantes -el perezoso, el oricteropo, el ornitorrinco, el equidna, el lobo de tierra, el pangolín, el tigre de Tasmania, el anfioxo, el dipnoo, el diplocaulo, el olm, la cecilia, el kiwi, el glotón, el icneumón, el yaguarundi, el loris, el hoatzín, el dugongo, el alacrán cebollero, la polilla de la muerte...; a comienzos de los 90 me regalé un libro fundamental, ENCICLOPEDIA DE DINOSAURIOS Y ANIMALES PREHISTORICOS, uno de los catálogos más completos de bestias de otrora, una auténtica gozada para quienes aman las criaturas anómalas, y donde descubrí mi animal tótem desde entonces, el andrewsarchus, el rumiante que, por ampliar su dieta, mutó en el carnívoro mayor que jamás ha pisado tierra firme y que acabaría abandonando ésta por un refugio más recóndito hasta convertirse en la primera ballena- y la fascinación por la geografía política -que me llevó a saberme de memoria todos los países del globo, con sus capitales, banderas, escudos, monedas, forma de gobierno y posibilidad de crisis: sobre todo me atraían los territorios en litigio como Vietnam o Corea o Africa del Sudoeste o Rhodesia así como los dominios de la Commonwealth, como Australia, Nueva Zelanda o Canadá, por su peculiar situación de soberanía; en los últimos tiempos he recuperado esta fijación infantil al descubrir una web fascinante, dirigida a maniáticos de las banderas y de los pleitos territoriales-), me parecían perfectamente acordes con la imagen legisladora y belicista de la diosa griega y el activismo al servicio de la diplomacia secreta de la heroína británica.

 

 

 

 

 

 

Posted by EL ZURDO at 01:04:07 | Permanent Link | Comments (0) |
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