ELLA
(fragmento de James Ellroy -MI VIDA DE GOLFO-)
Arranqué fotos y robé libros. Me asaltó una revelación: tú buscas una mujer especial.
La encontré. Adornaba una página de Chochorama.
Tenía treinta y uno o treinta y dos años, la piel clara y los ojos pardos, el cabello largo, lacio y con raya en el medio. Canas tempranas.
Una nariz larga. Una protuberancia en el puente. Una barbilla puntiaguda y pelos en el sobaco. Piernas largas. Caderas anchas. Un estómago sin tono muscular. Las manos y los pies más grandes que nunca había visto en una mujer.
Me reclamó. Era algo maravilloso y totalmente nuevo. Prometí monogamia. Cumplí con mi promesa. Mis viajes con los inhaladores siguieron ese guión.
No se la veía barata ni superficial ni en modo alguno merecedora de compasión o críticas. No sonreía. No se tomaba a broma su pose descarada. Su intensidad me pasmó. Descarté que lo hiciese porque la excitaba o porque necesitaba dinero. Su expresión era directa y dulce.
Recé pidiendo conocimiento y respuestas. Hablé con ella en la tienda. Los clientes me oyeron. Pusieron los ojos en blanco y se burlaron.



